miércoles, 11 de noviembre de 2009

Te juzgarán por tus errores (yo no)

Te juzgarán por tus errores (yo no), es triste pero cierto. Nos movemos en una realidad en la que mil aciertos no son capaces de valer lo mismo que un fallo. En la que un dia puedes estar en el más alto de los cielos y al dia siguiente ardiendo en el más profundo de los niveles del infierno.
Triste pero cierto es también, que por más que lo intente 2 fallos no hagan un acierto, que tan siquiera se me permita equivocarme a drede y que cada uno de mis pasos esté sobre sospecha incluso antes de haber posado el pie en el suelo.

"Es un juego de perdedores señora Renton, quiero decir, no digo yo que sea inocente, estoy muy lejos de serlo, pero…llega un momento en que tienes que volverle la espalda a ese sin sentido y simplemente decir no...simplemente di no."

No a los adivinos de futuro, a los claros de razón y onanistas de abadía. Nadie que profetice mis errores, porque estos al igual que mis aciertos son única y exclusivamente míos. Cuando ocurran, pediré perdón por ellos y cumpliré mi penintencia, pero nada ni nadie me obliga a pagar la factura por adelantado. Por gracia o desgracia, solo se puede pedir perdón un número limitado de veces.

¿A donde nos conduce todo esto?, a que seguimos tomándonos la vida demasiado en serio, relaja y disfruta. Brinda por los que te hicieron daño: pues de ellos aprendiste lo que es el dolor y abraza a los que te hicieron sonreir, porque sin los primeros no habrias conocido a los segundos...y curiosamente verás que muchas caras entran en las 2 categorías.

"Es fácil amar -u odiar, ya puestos- a alguien ausente, a alguien que no conocemos en realidad y en eso soy un experto. Lo otro resulta más difícil."

1 comentario:

Miss Carrusel dijo...

Fantaseo con volver a subir esas escaleras, quizá con unas flores, abrirle mi corazón, jurarle amor eterno, hacer de su vida algo especial, ser ese príncipe montado en un blanco corcel. Es una fantasía tanto masculina como femenina. Pero no es más que eso... Y una sensación de desamparo se apodera de mí.

 
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