Odio la ambigüedad de las palabras, el vacío de las grandes frases creadas solo para ocultar el miedo a decir la verdad entre capas de sonidos.
Nos creemos profetas de las palabras, encargados de declarar y enmarañar nuestros sentimientos entre miles de fonemas sin sentido en lugar de buscar aquellos que realmente lo expresarian o la acción que lo demostraria.
Vivimos con miedo a demostrar nuestros propios sentimientos escudandonos en la falsa seguridad propia.
Creemos que podemos vivir solos, aislando nuestro sentir aislaremos ese miedo, y realmente solo lo potenciamos.
Es mejor pedir perdón que permiso, es necesario dejar los miedos afuera y no temer el ridiculo por decir o demostrar nuestra verdad.
Somos lo que hacemos, no lo que decimos.
No malgastes tu tiempo o el te malgastará a ti.

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