miércoles, 17 de noviembre de 2010

Tras

Tras este verso caigo muerto
preso de las violencias y excesos
que como buen hipócrita
suscito cada momento.

Tras este verso caigo muerto
pues no hay Dios ni Demonio
que al buen secuestrador
pague mi bajo precio.

Tras este verso decaigo
riéndo sobre los sueños
de la lucha de clases
de cualquier ideario.

Tras este verso me entierro
pues no encontré recetas
para subsanar las desdichas
de este irónico calvario.

Tras este verso despierto
y me alegro en mis adentros
pensando que la vida no es tan triste
que no todo es cosa de modernos.
 
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