viernes 29 de enero de 2010

The eternal girl next door

"Nuestra vida no está marcada por las cosas que nos pasan, sino por las personas que pasan por ella"


Se sentó en el pequeño taburete y pidió un nuevo whisky con hielo. No podía creer que le hubiera vuelto a pasar pero, de hecho, así era. Siempre le ocurría el mismo proceso, por más que el se lo negaba, siempre pensaba que era la definitiva y sin embargo siempre se equivocaba.

La conoció unos meses atrás, unas sonrisas calculadas, unos comentarios oportunos, un par de copas y unos encuentros casuales fueron forjando en el una idea: la "idea" de que ella no era una más, de que era diferente a todas, de que quizá era a ella a quién estaba esperando ( Aunque esto le pasaba con cada persona que conocía) . Cada día se sentía mas lleno, hablaban más, abrió su "corazón" y quiso sentir de nuevo, todo era perfecto pero como siempre tenía fecha de caducidad. La secuencia fue la misma que en las incontables situaciones anteriores:
Celos, envidias, silencios incomodos, evitación, llamadas perdidas y canceladas, mensajes sin contestar, escusas vacías y, por fin, la ruptura final.

Toda su vida se habia convertido en una mala obra de teatro, en el que entraba una nueva protagonista a la que el identificaba como la única, aprendia lo necesario, se usaban mutuamente, desaparecía y aparecía otra distinta cada vez. Las primeras veces no se daba cuenta de ello, pero la experiencia le iba enseñando también a identificarlo y por eso esta noche estaba allí.

Se imaginó su vida como un hotel en el que vas conociendo a la gente por habitaciones:
Entras, te quedas todo lo que puedas intentado que te salga lo mas barato posible (ya sea robando toallas, champús o forzando el minibar) y en una de las visitas a recepción conoces a la chica de la habitación de al lado (mucho mas guapa e interesante que la que tienes en tu habitación, por supuesto), la "eterna" chica de la habitación de al lado..., y entonces te das cuenta de todo y empiezas otra vez...abandonas la habitación para ir a la suya pero siempre habrá una nueva chica de al lado esperando, cada vez romperás un nuevo corazón, cada vez descubrirás más que todo esto no es más que una mala obra de teatro en la que los sentimientos quedaron muy atrás y que lo único que importa es el "más y mejor" conocer, aprender, cazar, probar, desear, jugar, utilizar y, por supuesto, abandonar para continuar.

Decidió que en el fondo no era tan mala vida. Era lo que el mundo, de una forma u otra, le había enseñado. Olvidó cualquier referencia a la palabra "amor", "cariño" o "fidelidad"; ninguna de ella era necesaria ya. Descubrió que cada vez que se había enamorado, no era sino una ilusión de control y dificultad, era un reto (conseguir a la otra persona), una especie de esclavitud; y una vez conseguido, el juego perdía toda la gracia por lo que había que buscar nuevas presas.

Esas nuevas presas eran la verdadera motivación para seguir, para mantenerse en forma, crear nuevas estrategias, sufrir por una mujer, reir, pasarlo bien, utilizarse mutuamente y aprender a abandonar lo deseado. Sin embargo, no era algo malo, gracias a estas relaciones temporales aprendía realmente, no había necesidad de mentir o enmascarar secretos, las personas dejaban una auténtica huella imborrable en el, mucho mas profunda que una relación "amorosa" o largos meses de "te quiero(s)" vacíos.

Se había convertido en un cazador, y como tal no perseguía más que las presas que huyera de él.
Ésta, como no puede ser de otra forma, era la siguiente mujer en su lista, la chica de la habitación de al lado... The eternal girl next door.


Y curiosamente la acababa de ver...

martes 26 de enero de 2010

Elipsis

Es curioso el crepitar de la lluvia en la ventana, cual si fuera una estúpida ovación al cuerpo que mira a través de ella. Nota la vergüenza del actor que por primera vez recibe el baño de multitudes tras la función y se siente el ser más pequeño de la naturaleza, esa sensación de estar aún al Norte del Norte.

Con el frío Sol de los finales de Enero iniciando su performance diaria (en está epoca hasta él y sus rayos están de rebajas) los síntomas típicos retoman el control sobre su cuerpo. Sudores fríos, dolor de cabeza, sabor a tabaco...sí, la resaca es la única que ( junto con la soledad) quizá nunca le abandona. La historia de un hombre se escribe a partir de sus resacas, de las promesas sin sentido que la siguen y que nos creemos hasta el siguiente fin de semana.

Al menos él descubrió que la felicidad no es posible, toda lucha por ella es un suicidio al propio alma. Gastó demasiados años en ella, la creyó encontrar en cada palabra de "amor", en cada labio que besó, cada cuerpo que tocó y cada cabello que rozó. Pero no fue así, y ahora se da cuenta que es mejor. Aun le queda el alcohol, las noches absurdas convertidas en recurrentes elipsis, el sexo salvaje como venganza contra la humanidad, el odio a todo lo que identifica con esa vaga palabra llamada "amor", su guitarra y el tabaco.

Se acerca un cigarrillo a la boca mientras con la otra mano acaricia la barba de varios dias que empieza a poblar su cara. Inclina la cabeza en señal de reverencia a la invisible multitud que sigue aplaudiendo en el cristal y enciende su cigarro sin apartar la mirada de la extraña mancha de la pared. Entonces grita de rabia y, por primera vez en años, abre su mente:

"Nos creemos seres superiores, dominamos el mundo, estamos en la puta cresta de la ola: Las responsabilidades nos la sudan (alguien pagará por nuestros actos y si no pagaremos a alguien para que nos los solucione), nuestros derechos son mentira (derecho a opinar, a la libertad, a un trabajo digno, a la vida...y a la ¿felicidad?), la propia felicidad es mentira y nos creemos su cuento, y aún así nos creemos alternativos, revolucionarios, antisistema y molones. Y sin embargo, mírame y mírate, un simple líquido...ese licor barato: nubla tus sentidos y te hace desear todo aquello de lo que ayer te reias (salud, responsabilidad, compromiso...estabilidad)"

Con estos pensamientos mete su cabeza en el agua helada de la ducha, el único alivio que encontrará en todo el día. El resto del tiempo su vida estará controlada por el estrés, la cafeína y la nicotina. ¿Qué más da? Sigue siendo libre...¿verdad?.

sábado 9 de enero de 2010

"Flota"

Y la intentaron tirar, y la quisieron destrozar, hundirla. Evitar que fuera feliz por cada medio que estaba en su mano. No se podía permitir que alguien fuera feliz con tan poco (una sonrisa, una cara alegre, un chico, tabaco y alguna copa ocasional). La infravaloraron e intentaron callar su voz. Ella se tambaleó y empezó a hundirse, pensó que nada valía ya la pena, que no se podía luchar contra los demás. Perdió las ganas de seguir viviendo, no encontraba nada a que aferrarse. Se olvidó de que era más fuerte que cualquiera (y desde luego muchísimo más que ellos).

Sin embargo, la solución era muy fácil, solo tenía que mirar a su interior...saber lo que ella tenía...lo que ninguno de ellos pensaba que podía valer, lo que había hecho que precisamente la quisieran hundir (nadie soporta que alguien sea feliz sin tener que actuar o aparentar, a nadie le gusta ver que alguien va bien por ser ella misma y tu te hundes aparentando ser quién no eres).

Sólo tenía que escuchar esa voz:

-"Flota". Agárrate y ven.

Y ven a aprender a vivir.

domingo 3 de enero de 2010

La vida es:

Jugar, jugar, jugar, jugar, jugar, estudiar, jugar, estudiar, jugar, estudiar, estudiar, jugar, estudiar, estudiar, estudiar, estudiar, Primer Amor, Felicidad Breve, Ruptura, Arrepentimiento, estudiar, estudiar, estudiar, estudiar, jugar, trabajo, jugar, trabajo, jugar, trabajo, Idealismos, Esfuerzo, Rechazo, Equivocación, trabajo, Esfuerzo, Equivocación, Esfuerzo, Compromiso, trabajo, trabajo, trabajo, jugar, trabajo, trabajo, trabajo, jugar, Jubilarte, jugar, Morir.


Todos nacemos, crecemos, dejamos de molar y morimos.
Ir tirando, mirando hacia delante hasta el dia que la palmes.

lunes 21 de diciembre de 2009

Irvine Welsh, Porno.

Y sí, efectúo frecuentes visitas a los lavabos, pero siempre para ingerir en lugar de excretar. Incluso mientras me meto por la tocha a paletadas, me percato de la triste realidad. Somos unos capullos hartos de todo, en un entorno y en una ciudad que odiamos, fingiendo ser el centro del universo, destrozándonos con drogas de mierda para hacer frente a la sensación de que la verdadera vida transcurre en otra parte, conscientes de que lo único que hacemos es alimentar la paranoia y el desencanto, y, pese a ello, somos demasiado apáticos para dejarlo. Porque, por desgracia, no hay nada que tenga suficiente interes para dejarlo.

viernes 11 de diciembre de 2009

Como una roca

Compromiso, bonita palabra a la que todos traicionamos de una u otra forma. Parece que existe solo para negarla, para jugar con ella y controlar y utilizar cada una de sus derivaciones y ramas.

No somos más que seres absurdos, nos inventamos el sueño de ser queridos y correspondidos y cómo sueño que es no nos damos cuenta de que es imposible. Luchamos por aquello que creemos nos hará ser felices y no nos damos cuenta de que la felicidad es simplemente un estado, un momento pequeño dentro de una sucesión de millones de momentos amargos. Pero aun así lo intentamos con amor y absurdidad, buscamos aquello que nos es ajeno. Nos entregamos en cuerpo y alma solo para recibir aquello que nunca hubieramos deseado: rechazo, indiferencia, etc... y aun así ponemos una sonrisa estúpida, una especie de condolencia para el alma y procuramos mirar hacia adelante.

Queremos ser el primer y último pensamiento de una persona y nos vemos siempre relegados a segundo plato, ¿por qué?-nos preguntamos- porque somos estúpidos. Si miras a tu lado, ¿qué ves? gente que se ha hecho daño, gente que se ha hecho daño, más dolor, más malos ratos, más gente que se ha hecho daño...y ¿cúal era su excusa para tanto dolor, para tanto sinsabor? El "amor", ese eterno desconocido, una enfermedad pasajera que sólo se ve reflejada en las estadisticas de separaciones y en los divorcios express.

Porque en el fondo, lo único que esperamos es alguien que nos entienda, que sepa leer en nuestra oscuridad interior, y cuando pensamos que lo encontramos hay mil y un obstáculos que sortear (celos, envidias, 3ªs personas, que dirán, etc) que nos impiden encontrarnos; no obstante seguimos luchando y lucharemos hasta que no nos queden heridas que lamer...y todo esto por un único objetivo, escuchar ese "te quiero" más vacío que una iglesia en día de partido

¿Cúantos "te quiero" se dirán al día? y ¿cuantos serán de verdad? La respuesta es muy fácil: ninguno. El ser humano es egoísta por naturaleza, no nos preocupamos del bien ajeno aunque este repercuta en nuestro propio bien, no buscamos a aquel que nos ayude y complemente sino que buscamos aquello que más daño nos hace para llamarlo "sentimiento" o "amor". Curiosa esta acepción, me parece que identificar el amor con la tortura es un poco antinatural, pero en el fondo es a lo que hemos llegado. No "queremos"(si es que esa palabra existe) a quién nos hace feliz, si no a quién nos hace sufrir. Y lo más triste es que en el fondo así es como nos sentimos realizados. A nadie le interesa ya el romanticismo, Bécquer ha muerto y ahora triunfa Gran Hermano, amor de bolsillo directo a nuestro paladares, sexo por doquier y objetos de deseo.

Sólo nos queda el refugio de la tristeza y la depresión, otrora rechazados y ahora deseados por todo el mundo, porque parece que es la única zona donde el ser humano se siente libre, donde puede expresar su dolor sin identificiarlo con ninguna otra apariencia, sin pararse a pensar si realmente es depresión u odio hacia uno mismo, si es que se duele de su desgracia o de la subnormalidad profunda a la que ha llegado, por no querer sino querer querer.
Sólo nos queda Bukowski, Nacho Vegas y algún otro poeta de malos ratos y rabietas, sólo nos queda sorbernos los mocos en silencio y decir, sí, lo sabía... cómo una roca me siento mejor, no necesito de mi alrededor.

Y después de todo esto lo único que nos queda es el sexo salvaje y sin compromiso, convertirnos en depredadores y víctimas de los mismos para no encontrar más que la lucha que vive en nuestro interior...ser nosotros mismos o aquello que quieren los demás.

Yo elegí mi camino, prefiero equivocarme mil veces a aceptar lo "correcto". Mejor pedir perdón que pedir permiso.

miércoles 25 de noviembre de 2009

-Gracias por hacer esto, por cierto. No puedo creer que no hayas tenido nada mejor que hacer esta noche.

-No podía dejar que te pudrieras allí, ¿no crees?

-Bueno, ya está hecho.

-Fuí yo quién cometió un error "brillante"...y nunca abandono cuando cometo errores "brillantes". Lucho hasta el final.

-¿Ahí es donde estamos? Por que yo reconocería el lugar y no lo hago.

-No me arrepiento de nada de esto, ¿sabes? A pesar de renunciar a otra persona.

-¿Realmente vas a hacerlo?

-Claro, es una sensación maravillosa, ¿sabes? Una vez has dejado todo atrás, todo lo malo, angustioso y estresante.

-No se, yo ya he estado en ese punto. He estado pero no era así para mí. Era más bien como un puto agujero negro desgarrando todo mi universo.

-Pero en realidad nunca la dejaste ir, ¿no?

-Es el dolor lo que mantiene a la gente unida, la necesidad de hacerle daño al otro. Una vez que se ha ido eso, no queda nada...O nada que merezca la pena salvar, en cualquier caso.

-No estoy de acuerdo, ¿dónde está el amor, señorita?

-¿El amor?

-Sí, "where is the love?"

-¿Es eso amor?, ¿el torturarse el uno al otro?

-"Tortura", mm a mi eso me suena a amor.

-Sigue creyendo eso si quieres...

-Me gusta esa mierda romántica.

-He tenido tortura suficente para toda una vida, ya he hecho "lo correcto" el suficiente tiempo. Nunca pensé que fueras uno de esos, ¿sabes? De los que sufren en silencio.

-No, no lo soy. Sufro en voz muy alta. Deberías probarlo alguna vez, no hay mejor medicina que la autocompasión... o al menos eso dicen.

-No, gracias. De ahora en adelante voy a ser un poco feliz.

-Entonces, ¿eso es todo? ¿Has encontrado la llave de la felicidad en un cuatrimestre?

-Bueno...he recibido un poco de ayuda del "maestro"...

-¿...?

-Gracias, "Profesor". Si alguna vez decides replantearte esa filosofía tuya, házmelo saber. Estaré ahí...

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