viernes, 9 de diciembre de 2011

Última Thule.

http://teoriadeltodo.blogspot.com/

lunes, 5 de diciembre de 2011

Desaprender la Psicopatía. (Retrospectiva)

"Silencio. Silencio de meses en mi cabeza, cuerpo y alma. Silencio que encierra las palabras para no reconocer la verdad, por no haber querido ser consciente de una realidad, de mi realidad"

Desaprender la soledad, desconocer la psicopatía:
Por lo visto no soy tan único. Existe cierto tipo de personas con esta oscuridad emocional y necesitamos de más errores que aciertos para empezar a vislumbrar un poco nuestra verdad. Para empezar a iluminar, aunque sea con una tímida y tibia luz toda nuestra profunda y autoadquirida oscuridad.

Una vez más paseo por el maltrecho bulevar, pero la sensación es distinta. Los pecios en el mar, las dunas, la brutalidad humana...siguen estando ahí, pero ya no hay esa sensación de pertenencia, ese instinto animal que empuja a destripar (ya sea metafórica o literalmente) la vida de esta ciudad.
No elegí este camino, de hecho creo que incluso en algún momento lo desprecié...jamás pensé en llegar a este punto pero por lo visto era una necesidad. Ya no hay ansias de sangre, ya no me transmite nada el sonido de la carne al desgarrarse ni la mirada de la vida al desaparecer. Responsabilidad (lo llamarán unos), sentimentalismo (quizá los más) pequeñas y rústicas definiciones de algo mayor: estabilidad.

Nosotros (esta pequeña estirpe de desheredados emocionales) creamos toda esta miseria pensando que era nuestro mayor valor, nuestra riqueza...nuestra preciada torre de marfil (pero que como cualquier construcción humana o animal, acaba por humedecerse y desquebrajar). Nos creímos el Carpe Diem sin saber que había algo más, nos obligamos a creer que la única decisión era morir o ...matar. Y ese fue nuestro primer gran error.

He vivido agotado en mí, creyendo que esta maldad jamás se iría...que no merecía otro "destino" sino el que cumplía y cargaba sobre mis espaldas. Ahora los años, la experiencia o quizás este pequeño matiz... esta única sensación incontrolable es la que ha mostrado toda su verdad.

Llegué al fondo, al límite del bien y del mal y caí por el otro lado. Un caótico ordenandose, un desheredado volviendo como el hijo pródigo...el año en que al fin llegamos a Jerusalén. Y es ahora, cuando por azares o causalidades echo la vista atrás, cuando valoro el camino y cada error cercano o lejano, cuando este irónico rompecabezas empieza a encajar.

Una sonrisa, eso fue todo. Una mirada y una caída. Orgullo herido y una sensación nueva: el perdón en vez de la venganza, la redención en vez del castigo. La incertidumbre y la esperanza.
Ahora es distinto, ahora es el otro lado: el desaprender la soledad. La motivación, el placer e incluso la propia preocupación tienen otro sentido y nombre y eso es lo que cambia todo.
Aprendí a dejar de esperar el Ocaso del Juicio Final por cualquier Amanecer. El luchar y jugar, por el entender y confiar. La certeza de un Final por la realidad del Hoy. Odio y afecto por Solidaridad y...sí, Amor (esa palabra tan temida en el bulevar, aun a sabiendas de que su ausencia es, a la sazón, la culpable de todo lo anterior).

Ahora es cuando empezamos a comprender, y con la confianza que da ver que un nuevo díscipulo del "morir o matar" se empieza a convertir en el sustituto ideal (él seguirá otorgando a estos suburbios su necesaria dosis de dolor, maldad, orgullo, manipulación y agresividad...un modelo más de altivez), que es hora de empezar a vivir y dejar atrás esta fantasmal ciudad. La sangre, los cuerpos, los errores y ambigüedad se quedarán aquí, no pueden desaparecer; pero al sitio donde voy no los echaré de menos, porque incluso en mi oscuridad ahora tengo ese pequeño atisbo de luz que me acompañará hasta donde esta marejada nos quiera llevar.


"Lo siento por ti, Bulevar. Pero yo no soy más tu dueño. El pequeño príncipe ya es tu Rey, y yo..ese otro "rey" acaba de abdicar."-Dije cortando el amarre y tirando el cuchillo al mar-"Es lo que tiene tener nueva residencia...es lo que provoca tener un hogar."

domingo, 28 de agosto de 2011

La Tierra Prometida

-Dios, me encantaría arreglarte una cita alguna vez.

- Uh, lo agradezco, pero eso sería de locos.

- Oh, ¿de verdad?¿Por qué?

- Bueno, eso es mi purgatorio realmente. Cenas, copas, lo que sea. Nunca estoy realmente interesado, pero me encuentro a mi mismo diciéndole a la chica lo guapa que es de todos modos. Porque es verdad. Todas las mujeres lo son, de un modo u otro. Ya sabes, siempre hay algo en cada condenada una de vosotras: una sonrisa, una curva, un secreto. Las mujeres sois las criaturas más increibles, es el trabajo de mi vida. Pero entonces llega la mañana siguiente. La resaca y la comprensiónde que no estoy tan disponible como pensaba la noche anterior. Y para entonces ella se ha ido, y yo me quedo angustiado por otra carretera no tomada.

-¡Guau! Estoy impresionada, en realidad has dejado de actuar por un momento y has dicho algo real.

-Si, hago eso algunas veces, pero nunca sabes cuando viene, tienes que mantenerte en pie como un boxeador.



Una vez más la misma historia, chica conoce chico, chico se lía con chica, ambos dibujan un sueño y poco a poco se encargan de desmoronarlo.


Como inicio suena a la tipica americanada, escena tópica y típica mil veces traída cómo fresca y reciente en cada nueva historia o serie de tv. El Abc de las relaciones (con grapas en el dorso incluidas). Lo irónico de todo esto, y pese a lo depresivo que suene es que no es una americanada más, es el leitmotiv de nuestra vida. Más preocupados por la forma que por el resto, cometemos el error de forma asidua. Buscamos esa sensación mil veces perdida en mil bocas que son la misma boca y ninguna a la vez.


Nuestra historia es más simple que todo eso, naufragámos en un mar de penes y vaginas encomendándonos a un falso "Eros", una llamada de atención hacia aquello que nos resulta nuevo y a la vez conocido: la eterna chica de la habitación de al lado, la vecinita amable, la mujer de la conversación perfecta, el alma gemela de una noche o el encuentro de almas pérdidas.

Buscamos saldos pretendiendo venderlo al público como la compra del siglo, perfecta pareja hecha a medida sin que sobre o falte un botón, con los ojales en perfecta armonía con nuestra diatriba dialéctica y nuestra insegura forma de pensar. Aceptamos relaciones de pies de barro y las convertimos en el edificio perfecto cuando no suelen tener mas estabilidad que la torre de babel (o las torres gemelas para nuestro "querido" hombre moderno).


Buscamos la credibilidad perfecta, la compenetración completa y la afinidad sin fisuras, saltándonos a la torera que somos humanos, imperfectos y distintos en matiz y que por tanto o alguien miente o no hay tal perfección


Nos alejamos de la realidad, en busca de quimeras imposibles cuando nuestro más perfecto sentimiento se basa precisamente en la dualidad, en la diferencia entre ambos. Luchamos por relaciones inquebrantables, sin una mala discusión cuando estas son precisamente las que alimentan el equilibrio, la estabilidad que (en definitiva) ansiamos. Y flotamos a la deriva, evitando nuestro destino, aquel puerto desatendido y casi olvidado porque lo conocemos en exceso, porque podríamos recitar de memoria cada rincón del mismo.

En definitiva, rechazamos a quién tenemos al lado, a quién sabemos que nos completa pese (o gracias) a nuestras diferencias, a nuestras alegrías y discusiones solo por buscar quimeras en un mar de remolinos. Nos alejamos de la Tierra Prometida, cuando estamos sólo a un paso de ella, aceptando la última tentación de nuestro particular diablo. Aceptando el purgatorio de la búsqueda imposible del amor entre copas, cigarros y almas engañadas mientras vagan en su propia deriva, somos el castigo propio y ajeno mientras no aceptemos que nestra verdad suele estar más cerca de lo que esperamos o creemos, y nos empeñamos en seguir andando cual Moisés por el desierto sin más seguro que unas cuantas promesas incumplidas y muchos días de calor y soledad, aliñados por algo de sexo y quizás unos meses de espejismos de algún oasis incierto.



- ¿Sabes lo que hizo que me rindiese?

-...

-Lo que hizo que me rindiese tras semanas resistiéndome fue un simple piropo en un momento de debilidad. Eso fue. Es todo lo necesario para hacer que un hombre caiga. En el fondo no son criaturas tan complicadas.

- No seas tan duro contigo mismo. Fuiste sexualmente acosado esta noche, como yo. Ningún hombre puede soportar esa presión.

-Sí, ¿pero sabes donde estaría si solo hubiese sido un poquito más fuerte? De vuelta en la Tierra Prometida. Mi propia casa, mi propia cama, mi propia mujer...

-El próximo año, mi amigo "hebreo"... El próximo año en Jerusalén.


domingo, 8 de mayo de 2011

Supongo

Supongo que hay un momento en tu vida en que la veleta cambia.
Supongo que a veces decides hacer caso a algo más que a la razón, a ese maltrecho instinto humano renegado por cada uno de nosotros y que no es sino, en el fondo, la unica realidad de la que podemos estar seguros. La unica verdad cierta y certera de que no somos unos locos y seguimos siendo humanos.

Supongo igualmente que esa decisión crispa tu sistema, tiembla tu mundo y remueve tus cimientos más profundos, deforma tus convicciones y te obliga a avanzar en una nueva dirección.

Supongo, igualmente, que este cambio nos hace vulnerables: nos permite obtener lo que siempre necesitamos pero nunca aceptamos, pero a cambio pide su precio... la seguridad.

Supongo que es entonces cuando nos entra el miedo irrefrenable, cuando dejamos de buscar querer algo a tener miedo a perderlo, y supongo...,por eliminación, que en el fondo es ese miedo el que nos hace volver a ser nosotros mismos,

Supongo que intento hacer lo necesario pero pienso que no llego a lo suficiente.
Supongo que es un aprendizaje, y que se repetirá más veces.

Pero por más que supongo y razono, siempre llego al mismo punto y es que el instinto nos marca, nos hace vivir y nos duele por cada poro por más que lo disfracemos de razón, idealismos o cualquier otro arpegio de pensamiento.

Supongo, y creo estar en lo cierto, que por más que lo intente, siempre me quedaré en el intento y que no es sino esa la solución de este entuerto.

Supongo como un idiota y no vivo el momento, supongo como un humano y me preocupo demasiado del tiempo. Tiempo que no vivo, sino dosifico...tiempo que se quema, mas preocupado por el "qué será mañana" que por el "que estoy sintiendo".

Supongo que por eso enmascaro mil sentimientos en esta sucia careta de sinónimos baratos, vueltas en cabeza hueca y falsas asperezas.

Supongo que siempre sentiremos esta brecha, y que solo lo aclararemos cuando, sin pensarlo ni razonarlo, aceptemos que ni la vida es perfecta ni nuestras relaciones siniestras.
Supongo (y con esto acabo), que siempre viviré con el miedo...con el miedo a aceptar como ciertas las verdades que dejo a medias...con el miedo a no ser consciente de que la vida no es eterna, de que el momento es el momento y no se repetirá en esta cuenta. Cuenta que nos deja con el saldo agotado, y todo el crédito que tenemos es aquello que aceptamos, viviendo, soñando, llorando y amando...que ni hay alcohol sin resaca, ni amor sin espinas, y que estas...por mucho que claven y sangren heridas, acaban cerrando y nosotros avanzando...
 
Búsqueda personalizada