"M" se levantó con el fulgor del alba, lavó su cara en el frio agua que caia del lavabo en ese mes de Enero.
En la Radio, Calamaro cantaba:
"Es inmoral sentirme mal por haber querido tanto, debería ser prohibido haber vivido y no haber amado"
Miró su reflejo en el espejo, roto y envejecido por los años y la humedad, y se sonrió. Una sonrisa estúpida de idiota felicidad y libertad.
No necesitaba alcohol, nicotina ni pinchazos purulentos, no necesitaba nada realmente. Descubrió que volvía a pensar por sí mismo, sin temor a lo que sus pensamientos pudieran deparar, sin riesgo de recaer en ningún mal pasado y volvió a sonreir.
Cogió su móvil, marco la última llamada en su lista y tras recoger los billetes de su próximo y más importante viaje se paró a observar por última vez los viejos recuerdos de lo que fue su vida y que ahora observaba más como un mal sueño que como una realidad, sus malos momentos se convirtieron en viento...sólo viento.
Cerró la puerta y se encaminó a la estación, su gran viaje acababa de comenzar, pero pese a no ir acompañado, sabia que, por primera vez, no estaba solo.
A veces los pequeños detalles son los que cambian radicalmente la vida de una persona-pensó- a veces pequeñas personas cambian radicalmente los detalles de tu vida.
"Las cosas más triviales se vuelven fundamentales
eliminando los moldes del azar."

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