"Que ya se han cumplido preclaros designios, que esto ya es el planeta de los simios" Mama Ladilla.
A vuela pluma. Así vivimos hoy nuestros días. Mecidos por la quietud y la tranquilidad del calendario estancamos nuestras vidas en esa balsa de seguridad que es el hoy y el ahora inmediatos. Ya no existe el futuro (como concepto amplio) o el pasado (la memoria...la evolución personal). Lo hemos conseguido, hemos desterrado nuestra naturaleza primordial (la curiosidad) embebidos en un mundo de inmediatez resultadista (objetivos, exámenes, notas, saldo bancario y estabilidad emocional). Nos contentamos con sobrevivir, regocijándonos en pequeñas alegrías...todas ellas relacionadas con los "warholianos" 15 minutos de gloria, escenificados estos en favstar, seguidores y el video del momento en youtube.
Hemos perdido nuestro ser, el gusto y amor por los problemas...por la lucha de la vida, abandonada ésta en cualquier resquicio pseudotecnológico.
Nos quejamos de la crisis, del gobierno, del mundo en general pero ignoramos nuestra capacidad de pensar, de empatizar y cooperar. Moramos en el mundo de las depresiones, trastornos compulsivos, bipolaridad y agorafobia.
Las calles no están vacías por la crisis, están atrapadas en nosotros...otrora atrevidos: "los años locos". La sempiterna adolescencia queda ahora reducida a escondernos bajo el amparo de apuntes, reportes y objetivos a corto plazo.
Nos movemos más rápido que nunca y hemos logrado el imposible: la quietud mental. La involución de la especie. Ya no se trepa a las ramas, no se intenta saltar más que nadie, ni autorrealizarse.
Ya no importa el conocimiento como fin sino como medio para nuestro objetivo (la "nota media"), ya no importa el amor como fin sino como medio para nuestro objetivo (la estabilidad y la pertenencia), ya no importa la pasión como fin...ni como medio (es demasiado arriesgada). Aceptamos nuestra medi@cridad y abanderamos nuestra esperanza con un "podría ser peor", enterramos nuestras pancartas revolucionarias y nuestro inconformismo. Hemos quemado el lema "mañana será mejor".
Nuestro Carpe Diem (actualizado en su versión contemporánea y cibernética "YOLO") ha perdido la esencia. Ya no habla de lograr ser mejores y disfrutar del camino, si no de ser el primero sin mirar siquiera a los lados.
¿Cuánto hace que no levantamos la vista al cielo?
Lo siento, este es el obituorio: "Lo Urgente ha vencido a lo Importante".
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