-Dios, me encantaría arreglarte una cita alguna vez.
- Uh, lo agradezco, pero eso sería de locos.
- Oh, ¿de verdad?¿Por qué?
- Bueno, eso es mi purgatorio realmente. Cenas, copas, lo que sea. Nunca estoy realmente interesado, pero me encuentro a mi mismo diciéndole a la chica lo guapa que es de todos modos. Porque es verdad. Todas las mujeres lo son, de un modo u otro. Ya sabes, siempre hay algo en cada condenada una de vosotras: una sonrisa, una curva, un secreto. Las mujeres sois las criaturas más increibles, es el trabajo de mi vida. Pero entonces llega la mañana siguiente. La resaca y la comprensiónde que no estoy tan disponible como pensaba la noche anterior. Y para entonces ella se ha ido, y yo me quedo angustiado por otra carretera no tomada.
-¡Guau! Estoy impresionada, en realidad has dejado de actuar por un momento y has dicho algo real.
-Si, hago eso algunas veces, pero nunca sabes cuando viene, tienes que mantenerte en pie como un boxeador.
Una vez más la misma historia, chica conoce chico, chico se lía con chica, ambos dibujan un sueño y poco a poco se encargan de desmoronarlo.
Como inicio suena a la tipica americanada, escena tópica y típica mil veces traída cómo fresca y reciente en cada nueva historia o serie de tv. El Abc de las relaciones (con grapas en el dorso incluidas). Lo irónico de todo esto, y pese a lo depresivo que suene es que no es una americanada más, es el leitmotiv de nuestra vida. Más preocupados por la forma que por el resto, cometemos el error de forma asidua. Buscamos esa sensación mil veces perdida en mil bocas que son la misma boca y ninguna a la vez.
Nuestra historia es más simple que todo eso, naufragámos en un mar de penes y vaginas encomendándonos a un falso "Eros", una llamada de atención hacia aquello que nos resulta nuevo y a la vez conocido: la eterna chica de la habitación de al lado, la vecinita amable, la mujer de la conversación perfecta, el alma gemela de una noche o el encuentro de almas pérdidas.
Buscamos saldos pretendiendo venderlo al público como la compra del siglo, perfecta pareja hecha a medida sin que sobre o falte un botón, con los ojales en perfecta armonía con nuestra diatriba dialéctica y nuestra insegura forma de pensar. Aceptamos relaciones de pies de barro y las convertimos en el edificio perfecto cuando no suelen tener mas estabilidad que la torre de babel (o las torres gemelas para nuestro "querido" hombre moderno).
Buscamos la credibilidad perfecta, la compenetración completa y la afinidad sin fisuras, saltándonos a la torera que somos humanos, imperfectos y distintos en matiz y que por tanto o alguien miente o no hay tal perfección
Nos alejamos de la realidad, en busca de quimeras imposibles cuando nuestro más perfecto sentimiento se basa precisamente en la dualidad, en la diferencia entre ambos. Luchamos por relaciones inquebrantables, sin una mala discusión cuando estas son precisamente las que alimentan el equilibrio, la estabilidad que (en definitiva) ansiamos. Y flotamos a la deriva, evitando nuestro destino, aquel puerto desatendido y casi olvidado porque lo conocemos en exceso, porque podríamos recitar de memoria cada rincón del mismo.
En definitiva, rechazamos a quién tenemos al lado, a quién sabemos que nos completa pese (o gracias) a nuestras diferencias, a nuestras alegrías y discusiones solo por buscar quimeras en un mar de remolinos. Nos alejamos de la Tierra Prometida, cuando estamos sólo a un paso de ella, aceptando la última tentación de nuestro particular diablo. Aceptando el purgatorio de la búsqueda imposible del amor entre copas, cigarros y almas engañadas mientras vagan en su propia deriva, somos el castigo propio y ajeno mientras no aceptemos que nestra verdad suele estar más cerca de lo que esperamos o creemos, y nos empeñamos en seguir andando cual Moisés por el desierto sin más seguro que unas cuantas promesas incumplidas y muchos días de calor y soledad, aliñados por algo de sexo y quizás unos meses de espejismos de algún oasis incierto.
- ¿Sabes lo que hizo que me rindiese?
-...
-Lo que hizo que me rindiese tras semanas resistiéndome fue un simple piropo en un momento de debilidad. Eso fue. Es todo lo necesario para hacer que un hombre caiga. En el fondo no son criaturas tan complicadas.
- No seas tan duro contigo mismo. Fuiste sexualmente acosado esta noche, como yo. Ningún hombre puede soportar esa presión.
-Sí, ¿pero sabes donde estaría si solo hubiese sido un poquito más fuerte? De vuelta en la Tierra Prometida. Mi propia casa, mi propia cama, mi propia mujer...
-El próximo año, mi amigo "hebreo"... El próximo año en Jerusalén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario