miércoles, 23 de junio de 2010

Autoestima

Y, ¿ de dónde nace esta carga?. Este miedo a decidir, a ser dueños de nuestra vida. A no tener que rendir cuentas ante nadie más que nosotros mismos, sin mayor justificación que el "lo hice porque lo consideré correcto".

Años de vida repudiados, olvidados en el desván. En un sucio baúl, anclado con miles de cadenas; una por cada pena y dolor que nos impidió ser libres.
Días, meses...años, buscando el motivo que nos empujase a actuar y, como topos (ciegos), evitamos mirar la extraña carambola que el destino nos pone al alcance de la mano. No por temer, si no por no confiar (ni en otros, ni en uno mismo). Por desear y no actuar. Por sobrevivir, en vez de vivir.

Tiempo invertido en crear un papel que ni nosotros nos creemos, inventado para protegernos y que ahora se vuelve en nuestra contra. Excusas rebuscadas para no creer, sentir ni necesitar, y al final... nada.

Sólo el silencio de otro día entre oscuras paredes, esperando el reflejo del sol en este sucio cuarto sin ventanas, deseando que "su" voz nos siga hablando, sus ojos mirando desde ese infinito hasta ahora inconcebible y, sin embargo, a la vez obligándonos a poner rumbo fijo a la oscuridad, al centro de la tiniebla.

-Por desear, pero no actuar.-


Respiro-mentira-.... a partir de ahora, lo haré.

No hay comentarios:

 
Búsqueda personalizada