Y la intentaron tirar, y la quisieron destrozar, hundirla. Evitar que fuera feliz por cada medio que estaba en su mano. No se podía permitir que alguien fuera feliz con tan poco (una sonrisa, una cara alegre, un chico, tabaco y alguna copa ocasional). La infravaloraron e intentaron callar su voz. Ella se tambaleó y empezó a hundirse, pensó que nada valía ya la pena, que no se podía luchar contra los demás. Perdió las ganas de seguir viviendo, no encontraba nada a que aferrarse. Se olvidó de que era más fuerte que cualquiera (y desde luego muchísimo más que ellos).
Sin embargo, la solución era muy fácil, solo tenía que mirar a su interior...saber lo que ella tenía...lo que ninguno de ellos pensaba que podía valer, lo que había hecho que precisamente la quisieran hundir (nadie soporta que alguien sea feliz sin tener que actuar o aparentar, a nadie le gusta ver que alguien va bien por ser ella misma y tu te hundes aparentando ser quién no eres).
Sólo tenía que escuchar esa voz:
-"Flota". Agárrate y ven.
Y ven a aprender a vivir.
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1 comentario:
La gravedad es una simple creencia. Volemos.
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