Es curioso el crepitar de la lluvia en la ventana, cual si fuera una estúpida ovación al cuerpo que mira a través de ella. Nota la vergüenza del actor que por primera vez recibe el baño de multitudes tras la función y se siente el ser más pequeño de la naturaleza, esa sensación de estar aún al Norte del Norte.
Con el frío Sol de los finales de Enero iniciando su performance diaria (en está epoca hasta él y sus rayos están de rebajas) los síntomas típicos retoman el control sobre su cuerpo. Sudores fríos, dolor de cabeza, sabor a tabaco...sí, la resaca es la única que ( junto con la soledad) quizá nunca le abandona. La historia de un hombre se escribe a partir de sus resacas, de las promesas sin sentido que la siguen y que nos creemos hasta el siguiente fin de semana.
Al menos él descubrió que la felicidad no es posible, toda lucha por ella es un suicidio al propio alma. Gastó demasiados años en ella, la creyó encontrar en cada palabra de "amor", en cada labio que besó, cada cuerpo que tocó y cada cabello que rozó. Pero no fue así, y ahora se da cuenta que es mejor. Aun le queda el alcohol, las noches absurdas convertidas en recurrentes elipsis, el sexo salvaje como venganza contra la humanidad, el odio a todo lo que identifica con esa vaga palabra llamada "amor", su guitarra y el tabaco.
Se acerca un cigarrillo a la boca mientras con la otra mano acaricia la barba de varios dias que empieza a poblar su cara. Inclina la cabeza en señal de reverencia a la invisible multitud que sigue aplaudiendo en el cristal y enciende su cigarro sin apartar la mirada de la extraña mancha de la pared. Entonces grita de rabia y, por primera vez en años, abre su mente:
"Nos creemos seres superiores, dominamos el mundo, estamos en la puta cresta de la ola: Las responsabilidades nos la sudan (alguien pagará por nuestros actos y si no pagaremos a alguien para que nos los solucione), nuestros derechos son mentira (derecho a opinar, a la libertad, a un trabajo digno, a la vida...y a la ¿felicidad?), la propia felicidad es mentira y nos creemos su cuento, y aún así nos creemos alternativos, revolucionarios, antisistema y molones. Y sin embargo, mírame y mírate, un simple líquido...ese licor barato: nubla tus sentidos y te hace desear todo aquello de lo que ayer te reias (salud, responsabilidad, compromiso...estabilidad)"
Con estos pensamientos mete su cabeza en el agua helada de la ducha, el único alivio que encontrará en todo el día. El resto del tiempo su vida estará controlada por el estrés, la cafeína y la nicotina. ¿Qué más da? Sigue siendo libre...¿verdad?.
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