y la marcha atrás,
vivir en los atascos,
los frenos automáticos y el olor a gasoil.
Me angustia el cruce de miradas
la doble dirección de las palabras
y el obsceno guiñar de los semáforos.
Me da pena la vida, los cambios de sentido,
las señales de stop y los pasos perdidos.
Me agobian las medianas,
las frases que están hechas,
los que nunca saludan y los malos profetas.
Me fatigan los dioses bajados del Olimpo
a conquistar la Tierra
y los necios de espíritu.
Me entristecen quienes me venden clines
en los pasos de cebra,
los que enferman de cáncer
y los que sólo son simples marionetas.
Me aplasta la hermosura
de los cuerpos perfectos,
las sirenas que ululan en las noches de fiesta,
los códigos de barras,
el baile de etiquetas.
Me arruinan las prisas y las faltas de estilo,
el paso obligatorio, las tardes de domingo
y hasta la línea recta.
Me enervan los que no tienen dudas
y aquellos que se aferran
a sus ideales sobre los de cualquiera.
Me cansa tanto tráfico
y tanto sinsentido,
parado frente al mar mientras que el mundo gira.
(Francisco M.Ortega Palomares)
Dilema Yonqui nº63
Estoy dejándome empapar por fuera, o por dentro... dejándome limpiar por fuera desde el interior.
Este mar interior. El problema es que este hermoso océano lleva montones de pecio y desechos consigo... ese veneno se disuelve en el mar, pero en cuanto el mar se retira, deja atrás la mierda, dentro de mi cuerpo. Quita lo mismo que da, se lleva mis endorfinas, mis centros de resistencia al dolor; tardan mucho en volver.
El papel de la pared es horripilante en este cagadero de habitación. Me aterra. Algún esquivaataúdes debió instalarlo hace años... muy apropiado, porque eso es lo que soy, un esquivaataúdes, y mis reflejos no van a mejorar... pero está todo aquí al alcance de mi mano sudorosa. Jeringuilla, aguja, cucharilla, vela, mechero, paquete de polvos. Todo está en regla, todo es hermoso; pero temo que este mar interior se apacigüe pronto, dejando tras de sí este naufragio de mierda venenosa dentro de mi cuerpo.
Empiezo a preparar otro chute. Mientras sostengo temblorosamente la cucharilla sobre la vela, esperando que el caballo se disuelva, pienso: a corto plazo, más mar; a largo plazo, más veneno. Este pensamiento, no obstante, no es ni de lejos suficiente para impedir que haga lo que tengo que hacer.
Dilema yonqui n.º 66
Moverse es un desafío, pero no debería serlo. Puedo moverme. Se ha logrado con anterioridad. Por definición, nosotros los humanos somos materia en movimiento. ¿Por qué moverse, de todas formas, cuando uno tiene todo lo que necesita aquí mismo? De todos modos, pronto tendré que moverme. Cuando este lo bastante chungo me moveré; además, lo sé por experiencia. Sencillamente no puedo concebir que vaya a estar tan chungo que quiera moverme.
Eso me asusta, porque pronto tendré necesidad de moverme.
Sin duda podré hacerlo; sin puta duda.

1 comentario:
Tus dilemas dan mucho que pensar y dejan pocas palabras con que poder analizarlos... sólo opino que aún hay mares sin apenas contaminar y con poca resaca [mi prima, desde luego, no es uno de ellos]
Y el poema pensé que lo habías escrito tú, pero ya decía yo que tenía mucho nivel XD Precioso
=) Agrego tu blog en el mío
inglyspi... ingles y espinillas? manicura?? picotazos en el codo?? o.O
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