Compromiso, bonita palabra a la que todos traicionamos de una u otra forma. Parece que existe solo para negarla, para jugar con ella y controlar y utilizar cada una de sus derivaciones y ramas.
No somos más que seres absurdos, nos inventamos el sueño de ser queridos y correspondidos y cómo sueño que es no nos damos cuenta de que es imposible. Luchamos por aquello que creemos nos hará ser felices y no nos damos cuenta de que la felicidad es simplemente un estado, un momento pequeño dentro de una sucesión de millones de momentos amargos. Pero aun así lo intentamos con amor y absurdidad, buscamos aquello que nos es ajeno. Nos entregamos en cuerpo y alma solo para recibir aquello que nunca hubieramos deseado: rechazo, indiferencia, etc... y aun así ponemos una sonrisa estúpida, una especie de condolencia para el alma y procuramos mirar hacia adelante.
Queremos ser el primer y último pensamiento de una persona y nos vemos siempre relegados a segundo plato, ¿por qué?-nos preguntamos- porque somos estúpidos. Si miras a tu lado, ¿qué ves? gente que se ha hecho daño, gente que se ha hecho daño, más dolor, más malos ratos, más gente que se ha hecho daño...y ¿cúal era su excusa para tanto dolor, para tanto sinsabor? El "amor", ese eterno desconocido, una enfermedad pasajera que sólo se ve reflejada en las estadisticas de separaciones y en los divorcios express.
Porque en el fondo, lo único que esperamos es alguien que nos entienda, que sepa leer en nuestra oscuridad interior, y cuando pensamos que lo encontramos hay mil y un obstáculos que sortear (celos, envidias, 3ªs personas, que dirán, etc) que nos impiden encontrarnos; no obstante seguimos luchando y lucharemos hasta que no nos queden heridas que lamer...y todo esto por un único objetivo, escuchar ese "te quiero" más vacío que una iglesia en día de partido
¿Cúantos "te quiero" se dirán al día? y ¿cuantos serán de verdad? La respuesta es muy fácil: ninguno. El ser humano es egoísta por naturaleza, no nos preocupamos del bien ajeno aunque este repercuta en nuestro propio bien, no buscamos a aquel que nos ayude y complemente sino que buscamos aquello que más daño nos hace para llamarlo "sentimiento" o "amor". Curiosa esta acepción, me parece que identificar el amor con la tortura es un poco antinatural, pero en el fondo es a lo que hemos llegado. No "queremos"(si es que esa palabra existe) a quién nos hace feliz, si no a quién nos hace sufrir. Y lo más triste es que en el fondo así es como nos sentimos realizados. A nadie le interesa ya el romanticismo, Bécquer ha muerto y ahora triunfa Gran Hermano, amor de bolsillo directo a nuestro paladares, sexo por doquier y objetos de deseo.
Sólo nos queda el refugio de la tristeza y la depresión, otrora rechazados y ahora deseados por todo el mundo, porque parece que es la única zona donde el ser humano se siente libre, donde puede expresar su dolor sin identificiarlo con ninguna otra apariencia, sin pararse a pensar si realmente es depresión u odio hacia uno mismo, si es que se duele de su desgracia o de la subnormalidad profunda a la que ha llegado, por no querer sino querer querer.
Sólo nos queda Bukowski, Nacho Vegas y algún otro poeta de malos ratos y rabietas, sólo nos queda sorbernos los mocos en silencio y decir, sí, lo sabía... cómo una roca me siento mejor, no necesito de mi alrededor.
Y después de todo esto lo único que nos queda es el sexo salvaje y sin compromiso, convertirnos en depredadores y víctimas de los mismos para no encontrar más que la lucha que vive en nuestro interior...ser nosotros mismos o aquello que quieren los demás.
Yo elegí mi camino, prefiero equivocarme mil veces a aceptar lo "correcto". Mejor pedir perdón que pedir permiso.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

3 comentarios:
Me encanta ^^
Te confundiste, no estoy de acuerdo en lo básico (y no es por llevar la contraria).
Es muy profundo no lo niego. Hay cosas ciertas, lo de los muchos te quieros que se dicen al día por ejemplo... Pero lo de que sólo nos queda depresión, tristeza o sexo salvaje me parece una explicación de como rendirse. Algo así como la excusa perfecta para hacer lo que se hace.
"No obstante seguimos luchando y lucharemos hasta que no nos queden heridas que lamer..."
Somos humanos, estamos condenados.
Como una vez más, Me sorprende gratamente lo que escribes.
Como ya te he dicho, es acojonante.
Cuando yo tenga algo mejor en la azotea, lo pondré por aqui
un beso
Publicar un comentario